Mi Historia como Au-Pair | IVK Idiomas Viajes Kultur

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Mi Historia como Au-Pair

Mi Historia como Au-Pair

Mi Historia como Au-Pair

¿Ganas de salir a explorar el mundo, conocer otras culturas y retarte a ti mismo?

Si, así comienza mi historia colombiana como au pair en Alemania, mi nombre es Janeth Madrid Villa, nací en Medellín y a mis 23 años como a cualquier otro joven de mi edad, llega el momento en que te entran esas ganas de mirar más allá de las montañas, saber que tiene el mundo para ofrecerte y saber que le puedes también tu compartir a otros, aclaro que amo Colombia, y a diferencia de muchos que salen de su país odiándolo y sintiéndose minoría por ser del supuesto llamado “tercer mundo”, yo por el contrario, me siento orgullosa y desde afuera aprendí a valorarlo aún más.

Me encontraba estudiando Fonoaudiología y comencé a notar que muchos de los programas, equipos y bibliografía venia en Alemán, me entro curiosidad y gracias a la búsqueda que realice con mi mamá, encontramos varias agencias que ofrecían el programa AUPAIR para viajar a Alemania, vivir con una familia Alemana y cuidar de sus hijos, al mismo tiempo se podía asistir a un curso del idioma y en los ratos libres o vacaciones conocer e interactuar con esta nueva cultura.

Gracias a las buenas referencias, Inicié todo el proceso del viaje con IVK, en donde aprendí el alemán básico, me prepararon para el examen A1 y me asesoraron para todos los trámites de la visa y viaje. La verdad, es que únicamente sabía inglés y no conocían ni una sola palabra en alemán, pero el reto ya estaba aceptado, estudie el idioma por tres meses de forma intensiva, asistía a las clases particulares tres veces por semana que duraban tres horas aproximadamente, además, realizaba juiciosa en casa las tareas y mientras estaba en el bus o fuera de casa no podía olvidar mis audífonos repletos de MP3 de diálogos y música en alemán, en las noches veía películas en alemán o las noticias alemanas, mejor dicho, transforme mi rutina diaria por completo para abrirle campo a este sueño.

Como muchos me lo advirtieron, me fui dando cuenta que ese idioma enredado, brusco y difícil de aprender, pues si, lo era, pero de lo que también me di cuenta fue que podía ser todo eso, pero para nada sinónimo de imposible (“deberían ver a un alemán prendiendo español”), no fue fácil, pero se puede lograr si le hechas ganas y energía positiva. Finalmente obtuve mi certificado de nivel A1 básico del alemán y encontré una familia con la que había una muy buena empatía tanto con los padres como con las dos niñas.

Así que, solicite la visa y se llegó la hora, la despedida había llegado, me esperaba un vuelo de 14 horas a través de del océano atlántico y un nuevo continente por descubrir.

¡Hallo Alemania, Auf Wiedersehen mi Colombia!

La aventura ya había comenzado, allí me encontré con una familia típica alemana, ambos padres médicos y dos hermosas niñas Laura de 4 años y la pequeña Marie de año y medio. Me recibieron en su casa cerca de Stuttgart como un miembro más de la familia, yo vivía en la primera planta que acondicionaron como aparta estudio, tenía mi propia habitación, cocina, comedor y baño; con las niñas fue rápido encajar, pues lo niños son muy sociales, poco a poco fui conociendo los demás miembros de la familia y ya me sentía como en mi casa, así me hicieron sentir.

Al mes ya conocía  a todo el barrio y todos sabia de mí, o al menos les causaba curiosidad saber, ya que por estos lados son pocos los colombianos que te cruzas.

Básicamente mi rutina diaria era alistar las niñas y llevarlas al jardín en el auto, en la tarde recogerlas y jugar con ellas o llevarlas a sus otras actividades (clases de deporte, música, baile, etc.), y en las tardes yo asistía a las clases de alemán, allí haces amigos y conoces todo tipo de culturas y personas de todas partes del mundo.

Todo no ocurre de la noche a la mañana, el proceso de aprendizaje y adaptación tiene su propio ritmo y a cada persona le toma un tiempo diferente, por eso no debes sentirte quedado o “que no la coges rápido”. Se debe ser muy paciente; con el tiempo se viven distintos momentos, desde los tristes, soledad y miedo, hasta los felices, sorprendentes y hay espacio hasta para los románticos. Extrañas tu familia y MUCHO, pero Skype y las tecnologías hacen que en la actualidad todo sea menos difícil, y a la final te las arreglas con los horarios para poder hablar con ellos, pues son 6-7 horas de diferencia y a veces toca casi que ponerse cita con tu familia para poder coincidir y saludarse a una hora adecuada para ambos.

Aprendes nuevas maneras, nuevas formas de sociedad, de actuar y reaccionar ante diferentes circunstancias; como buena paisa, pues claro, extraño la arepa, los frijoles, el plátano maduro, la mazamorra con bocadillo, y si sigo no terminaría; pero no es tan terrible, también aprendí a experimentar sabores diferentes, algunos buenos otros no, comidas distintas y variadas formas de preparar y combinar ingredientes, de eso se trata, a la final vas moldeando en ti mismo un nuevo YO mejorado, capaz de adaptarse a todos estos cambios, pero eso sí, debes tener una mentalidad flexible y abierta a todo.

En pocas palabras, eres una esponja e intentar absorber todo lo que se pueda es la clave. Ser creativo para solucionar problemas de la vida cotidiana, para jugar con las niñas, divertirte y que la pasen bien contigo es decisivo.

Dibujar, pintar, bailar, disfrazarse, recortar, hornear, salir al parque y pasar momentos increíbles. Cuando haces parte de la familia alemana, participas de todas sus actividades, aunque no estás obligado a hacerlo, pero estas allí para conocer su cultura e integrarte, entonces, ¿porque no hacerlo?

Aprendes a controlarte un poco con el abrazo y el beso en la mejilla a la hora de saludar, para dar un pequeño apretón de manos, aprendes a llevar tu propia bolsa al supermercado, a reciclar los envases, a preparar infinidad de recetas con manzanas (pues crecen por doquier), a tomar agua con gas en lugar de jugos como sobremesa, aprendes cómo funcionan los trenes y el sistema público de transporte,  aprendes a vestirte como un astronauta para el invierno, conoces la nieve, vives cada estación del año y sus colores al máximo.

También es una oportunidad para mostrar la otra cara que el mundo entero desconoce de Colombia, y demostrar que somos más que solo drogas y guerra, dar a conocer nuestras ganas de trabajar, salir adelante, demostrar que somos color, ritmo, música, flores, frutas, moda, alegría, positivismo, creatividad, que somos sociales, cordiales, valientes, berracos y flexibles. Alemania también pudo disfrutar varias comidas típicas colombianas hechas por mis propias manos, aunque no pude encontrar todos los ingredientes, me las arregle para hacer algunos platillos, arroz con pollo que les encanto, arepas y torticas de chócolo, frijoles, arroz con leche, natilla, postre de las tres leches y otras cositas que a la semana me daba el arrebato por cocinar.

Es una experiencia sorprendente, enriqueces tu mirada de la vida, conoces más sobre ti mismo, y mejoras día a día. Llevas tu cultura a otros y aprendes de ellos otras prácticas o maneras de vivir la vida.

Antes de irme de Colombia, solo con saber que iba a viajar y conocer Alemania ya me parecía más que suficiente, pero estando en Europa te das cuenta que es muy fácil viajar y la visa también te lo permite, ya sea por tren o por avión, puedes a provechar este tiempo para hacer un pequeño tour por el continente europeo.

En mis vacaciones  y fines de semana libres tuve la oportunidad de viajar a varios países, literalmente vives los libros de historia en vivo y en directo, conoces iglesias antiguas, castillos, palacio, monumentos, obras de arte, museos, parques etc. Puedes viajar solo, con amigos o con la misma familia cuando te invitan a sus salidas. Yo por ejemplo estuve en:

Austria y España con la familia alemana.

Visite París con una amiga que conocí en los cursos de alemán.

Visité a mis tíos en Italia.

Y la familia con la que vivía me regalo de cumpleaños un viaje a República Checa.

En realidad no es costoso, solo debes ahorrar y tener las ganas de salir a explorar cerca o lejos, salir así sea a dar un paseo en bicicleta y conocer pueblos cercanos también es una gran idea.

Fue un tiempo maravilloso, con altos y bajos pero valió la pena; me quedé en Alemania casi dos años y luego regrese nuevamente a Colombia de vacaciones por tres meses. Encontré la oportunidad de continuar mis estudios en Alemania, en la actualidad me encuentro viviendo sola y estudiando en la región de Baden Gutenberg Alemania.

La historia continua, el tiempo como AuPair me sirvió como puente para abrirme nuevos horizontes y trazarme nuevas metas.

Aquí estamos viviendo aun esta aventura….

Saludos, Liebe Grüße.

JANETH MADRID VILLA.

Some Toughts (2)

  1. Berenice Salguero Nieto
    added on 9 Jun, 2017
    Reply

    Mil gracias por compartir tu experiencias y te felicito miraste las cosas con optimismo sin miedos eso es ser colombiano te cyento que tengo un joven de 19 años y estoy buscando para el una experiencia de estudiar aleman y trabajar. el esta terminando este año la carrera de lenguas modernas, el ingles lo sabe muy bien el aleman esta haciendoi b1 y maneja el frances un poco. se ha inclinado por el aleman y quiero apoyarlo pero tengo entendido que apra ou pair para muchachos es como dificil? ah tambien es dedportista pertenece a seleccion colombia de hockey en linea .y ha viajado a representar a colombia a argentina y a italia el año pasado me gustaria que me dieras una opinion
    de nuevo mil felicitaciones y que dios todopoderoso te ilumine tu camino con cada cosa que proyectes.

    • ivkbogota
      added on 21 Jan, 2018
      Reply

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